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El día de tu boda cada detalle importa. El vestido, el tocado, el ramo... y el complemento que elegirás para afrontar las horas más frescas de la velada o para añadir ese toque de distinción que buscas desde que empezaste a planificar tu look nupcial. La estola de pelo natural puede ser ese complemento definitivo, pero elegir bien requiere tener en cuenta varios factores.
El primer criterio es el escote y la silueta de tu vestido. Para vestidos con escote palabra de honor o strapless, una estola ancha que cubra los hombros es la opción más elegante y práctica: abriga y complementa sin competir con el diseño del vestido. Para vestidos con escote en V o corazón, un cuello más estrecho o una estola más fina permite apreciar el escote mientras añade calidez.
Los vestidos de manga larga no necesitan estola por necesidad de abrigo, pero sí pueden beneficiarse de una pieza más decorativa: un cuello corto o un pequeño bolero de pelo añade textura y volumen sin restar elegancia.
Para bodas de otoño e invierno, las estolas de pelo de zorro o visón son la elección más natural: su densidad proporciona el abrigo necesario sin renunciar a la elegancia. Para bodas de primavera o en interior, las estolas de pelo más ligero (rex rasado, visón tricotado) son perfectas: añaden presencia visual sin generar calor excesivo.
La regla general es que la estola armonice con el vestido, pero no hay normas absolutas. Una novia de blanco roto puede optar por una estola en champán o marfil para crear un look monocromático de gran sofisticación. Una novia atrevida puede elegir un color que contraste: una estola azul cobalto o rosa intenso sobre blanco es un look memorable que marcará la diferencia.
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