Consejos
Una prenda de peletería artesanal está diseñada para durar décadas, pero esa longevidad depende en gran medida de los cuidados que reciba entre uso y uso. Estas son las pautas básicas que cualquier propietaria de una pieza de pelo natural debería conocer.
El error más común es guardar la prenda en una bolsa de plástico cerrada: el pelo natural necesita respirar, y el plástico retiene la humedad y favorece la aparición de olores y del temido apelmazamiento del pelo. Lo correcto es utilizar una funda de tela transpirable, en un armario con buena ventilación, alejado de fuentes de calor y de la luz solar directa.
Las estolas y los cuellos deben guardarse colgados en una percha ancha y acolchada que respete la forma de los hombros, nunca doblados, para evitar que se marquen pliegues permanentes en el pelo. Las piezas de pelo tricotado, en cambio, es mejor guardarlas dobladas o enrolladas, ya que colgarlas puede deformarlas por su propio peso.
Nunca debe cepillarse el pelo natural con productos de limpieza domésticos ni exponerse a fuentes de calor directo (secadores, radiadores) para acelerar el secado tras la lluvia: lo correcto es dejar que se seque al aire, lejos del calor, y sacudirlo suavemente una vez seco para devolverle el volumen.
Para una limpieza en profundidad, siempre es recomendable acudir a un especialista peletero, nunca a una tintorería convencional: los procesos de limpieza de la peletería artesanal requieren un conocimiento específico que solo estos profesionales dominan.
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