Historia
Si hay un material de peletería con una carga simbólica más fuerte que ningún otro, ese es el armiño. Durante siglos, su pelo blanco inmaculado con las características motas negras de la cola fue el material reservado casi en exclusiva a monarcas, jueces y las más altas dignidades europeas.
El armiño aparece en los retratos reales de toda Europa desde la Edad Media: las capas de coronación de monarcas ingleses, los mantos ceremoniales de las cortes francesas, las togas de las más altas magistraturas judiciales. Su color blanco puro se asoció simbólicamente con la pureza moral y la autoridad, mientras que las motas negras de la cola aportaban el contraste que lo hacía inmediatamente reconocible.
La exclusividad del armiño no era solo simbólica: su pelo, de una blancura y una suavidad excepcionales, era también uno de los materiales más escasos y difíciles de conseguir en cantidad suficiente para una prenda grande. Una sola capa de coronación podía requerir cientos de pieles, lo que explica su reserva histórica a las más altas esferas.
Hoy, el armiño mantiene su estatus como uno de los materiales más lujosos de la peletería artesanal, aunque su uso se ha democratizado en forma de detalles y complementos más pequeños que una capa de coronación: cuellos, ribetes y piezas puntuales que conservan todo el simbolismo histórico del material en un formato accesible para ocasiones especiales.
Alta peletería artesanal para bodas, galas y eventos especiales.
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