Historia
Pocas personas conocen el proceso completo que hay detrás de una prenda de peletería artesanal. Desde que la piel curtida llega al taller hasta que la prenda está lista para su venta, pasan varias semanas de trabajo manual especializado.
Todo comienza con la selección: el maestro peletero examina cada piel individualmente, evaluando el color, la densidad del pelo, la uniformidad y la ausencia de defectos. Las pieles de una misma prenda deben combinarse cuidadosamente para que el resultado final sea homogéneo, algo especialmente delicado en piezas grandes como estolas o capas, donde se emplean varias pieles.
Una vez seleccionadas, las pieles se cortan siguiendo el patrón de la prenda, respetando siempre la dirección natural del pelo. Esta fase, llamada montado, es donde se cose cada pieza a mano sobre el patrón, uniendo las distintas secciones de piel de forma que las costuras queden invisibles y el pelo fluya de manera continua.
La prenda montada se forra con el material elegido — seda, raso — cosido igualmente a mano y reforzado en los puntos de mayor tensión. Los acabados finales incluyen los cierres, los ganchos y cualquier detalle decorativo, siempre revisados con lupa antes de dar la prenda por terminada.
Este proceso, que puede llevar entre dos y cuatro semanas según la complejidad de la pieza, es el que garantiza que una prenda de peletería artesanal dure décadas en lugar de temporadas.
Alta peletería artesanal para bodas, galas y eventos especiales.
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