Consejos
Una prenda de peletería artesanal de calidad es una inversión a largo plazo. A diferencia de los tejidos convencionales, el pelo natural tiene características únicas que requieren atención específica, pero con el cuidado adecuado tu pieza mantendrá su belleza durante décadas.
El enemigo número uno de las prendas de pelo es el calor y la sequedad. Guarda tus estolas y cuellos en un lugar fresco y ventilado, alejado de fuentes de calor y de la luz solar directa. Las bolsas de tela transpirable son ideales; nunca uses bolsas de plástico, que impiden la ventilación y pueden dañar las pieles.
Si tienes espacio, cuélgalas en perchas acolchadas de hombros anchos para mantener su forma. Durante el verano, lo ideal es guardarlas en una cámara frigorífica especializada, un servicio que muchos peleteros ofrecen.
Ante pequeñas manchas, actúa rápido: utiliza un paño limpio y seco para absorber el líquido sin frotar. Para el polvo y la suciedad superficial, sacude suavemente la prenda al aire libre. Nunca mojes ni sumerjas una prenda de peletería en agua.
La limpieza en profundidad debe realizarse siempre por un peletero profesional. Los procesos de limpieza específicos para pieles naturales garantizan que el pelo y el cuero interior no se vean dañados.
Si el pelo ha perdido algo de volumen por el uso, puedes recuperarlo fácilmente: cuelga la prenda en el baño mientras te duchas, dejando que el vapor actúe sobre el pelo (sin que la prenda se moje directamente). Después, sacúdela suavemente y déjala secar a temperatura ambiente.
Con el paso de los años, una prenda de peletería puede necesitar pequeñas reparaciones: alguna costura, renovar el forro interior o readaptar el tamaño. Confía siempre estas tareas a un maestro peletero. En De La Roca pueden asesorarte sobre el mantenimiento y restauración de cualquier pieza.
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