Historia
La estola es uno de los complementos con mayor profundidad histórica en la cultura occidental. Su forma — una banda larga de tejido o piel que cae sobre los hombros — aparece en representaciones artísticas de casi todas las épocas, adaptándose a los materiales y las estéticas de cada período sin perder nunca su esencia.
En la Roma clásica, la stola era la prenda que identificaba a las mujeres de clase alta y a las sacerdotisas: una banda larga de tejido que se llevaba sobre la túnica como símbolo de estatus y distinción. La conexión entre la estola y la posición social viene, pues, de muy lejos.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, las prendas de piel se convirtieron en el símbolo máximo del poder aristocrático. Los retratos de reinas y nobles muestran estolas y pieles de armiño, zorro o marta como elementos inseparables de su representación oficial.
El siglo XIX trajo la gran era de la peletería artesanal en Europa. Los talleres de París, Viena y Madrid desarrollaron técnicas cada vez más sofisticadas, y las estolas de pelo natural se convirtieron en el complemento aspiracional de la burguesía emergente.
Las grandes casas de moda de finales del XIX incluían estolas de visón, zorro y armiño en sus colecciones de temporada, estableciendo las bases del mercado de la peletería artesanal tal y como lo conocemos hoy.
Lejos de quedar obsoleta, la estola de pelo natural ha encontrado en el siglo XXI un nuevo papel: el de complemento atemporal que trasciende las tendencias. En un mundo de moda efímera y producción masiva, una estola artesanal de calidad es exactamente lo contrario: una pieza pensada para durar, para heredarse, para contar una historia.
Alta peletería artesanal para bodas, galas y eventos especiales.
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