Historia
La peletería española tiene raíces profundas en la historia de Madrid. Desde el siglo XIX, el barrio de Lavapiés y los alrededores de la calle Lope de Rueda albergaron los talleres de los grandes maestros peleteros, cuyas manos transformaban pieles naturales en prendas de inigualable belleza.
El arte de la peletería llegó a la Península Ibérica a través de las rutas comerciales medievales. Los gremios de peleteros madrileños regulaban la actividad desde el siglo XV, estableciendo estándares de calidad y formación que se transmitían de maestro a aprendiz durante años.
A diferencia de otros oficios que fueron desapareciendo con la industrialización, la peletería artesanal logró sobrevivir gracias a una clientela exigente que valoraba la exclusividad y la calidad sobre la producción en serie.
Con más de 30 años de oficio, la casa De La Roca representa exactamente ese espíritu de continuidad artesanal. Ubicada en el corazón de Madrid, cada pieza que sale de su taller es el resultado de horas de trabajo manual: el corte preciso de cada piel, el cosido a mano, el acabado meticuloso que solo un maestro peletero puede ofrecer.
Las estolas, cuellos y capas de De La Roca no son simples prendas: son objetos que condensan décadas de saber hacer, pensados para durar generaciones y convertirse en piezas heredadas de familia en familia.
Hoy, la peletería artesanal enfrenta el reto de adaptarse a los nuevos valores de sostenibilidad y responsabilidad ecológica. Los maestros peleteros trabajan con proveedores certificados, garantizando la trazabilidad de cada piel y apostando por procesos de curtición respetuosos con el medio ambiente.
En este contexto, una estola de pelo natural de calidad artesanal es, paradójicamente, una elección más sostenible que muchas prendas de moda rápida: está diseñada para durar décadas, no para desecharse en una temporada.
Alta peletería artesanal para bodas, galas y eventos especiales.
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